Mis papás hace 10 años: ¿Qué quieres para tu cumpleaños?
Yo hace 10 años: Nada (pensamiento para mis adentros: ojalá no me compren pastel, no sé cómo decirles que no me gusta).
Mis papás hace 10 años: Bueno, entonces compramos el pastel y vemos películas.
Yo hace 10 años: Bueno :) ( pensamiento para mis adentros: :/ ).
Mis papás hace 5 años: ¿Qué quieres para tu cumpleaños?
Yo hace 5 años: Nada, oigan, la verdad es que no me gusta el pastel, ¿Podríamos comer otra cosa?
Mis papás hace 5 años: Chin, es que ya compramos el pastel.
Yo hace 5 años: Bueno :) ( pensamiento para mis adentros: :/ ).
Mis papás hoy: Te veo a la 1, tienes cita con el psicólogo.
Yo: (pensamiento para mis adentros: ¡Cómo extraño el jodido pastel!).
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martes, 9 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Hijo de mami
Tengo 21 años y no salgo de mi casa, me aburre, estar cerca de mucha gente no es mi máximo placer en la vida. Podría seguir describiendo el cómo prefiero quedarme en mi mundito de internet y prefiero ganar dinero trabajando en casa en la computadora que en la calle, pero ése no es el punto; el punto es que a veces tengo que salir, a veces me dan ganas de salir a "orearme", además que todavía estoy en la escuela y debo salir. Me gusta ir a cafeterías y beber cantidades industriales de café. Éstas, a grandes rasgos, son las razones por las que me mantengo en contacto con los demás entes humanoides de la especie a la que se especula que pertenezco.
Sin embargo, tengo unos padres sobreprotectores que, aún ya siendo mayor de edad, consideran que las 10 de la noche es la hora máxima a la que debo llegar si es que siento la nada común necesidad de salir a la calle con mis semejantes.
Mi madre en especial siente una necesidad un tanto obsesiva por proteger a su retoño de 21 años, 1.72 metros de estatura y 78 kilos de peso; y bueno, es mi madre, todas las madres son así ¿No? ¿¿¿NO???
Hace unas semanas me robaron mi teléfono celular (bueno, lo perdí) y mi vida desde entones ha sido muy tranquila; no sólo dejé de estar disponible para los que me llaman para preguntarme la tarea que yo tampoco sé, para invitarme a fiestas que después tendré que buscarle excusas para no ir, también dejé de molestarme con los 666 mensajes diarios de Movistar que me dicen que hay descuento en las recargas que haga en cualquier OXXO de la Patagonia... pero sobre todo, dejé de recibir las 18 llamadas diarias de mi progenitora (no es broma, me ha llamado hasta 18 veces en un día).
Tranquilidad, hermosa tranquilidad... para mí.
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